¿Otra vez el PNUD?

o

La palabra “Modernización” se está quedando corta

Por Darwin Rodríguez Suazo. 

Editorial Al Aire Libro.

Sábado 3 de abr. de 21

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La gobiernos de Aylwin a Piñera administran en contubernio un Estado que uno de sus mejores intelectuales describe a la perfección, algo que podríamos titular como: Güell o La malformación del lenguaje productivo. Según la lectura de Güell, hubo en Chile una comunión con la idea de que el mercado “no solo” podía producir bienes como “¡Crecimiento y Reducción de Pobreza!” [Las exclamaciones son nuestras]. No solo esa maravilla. Sino que también podía producir ¡Vínculos Sociales! ¡Reciprocidad! … “cierta sensación de justicia”. En otras palabras: el matrimonio Guzmán-Boeninger. 

El señor Güell, quien dedica ni más ni menos que su Tesis a las “formas de consenso”, a “la relativa continuidad o sintonía que hay en algunos aspectos entre Guzmán y Boeninger”, manifiesta una brillante conclusión:  

“… el Plebiscito de 1988 y lo que vino después se entiende a la luz del diagnóstico de por qué hizo crisis la democracia del 73¹, y esto tiene que ver básicamente con la idea que se venía desarrollando desde mediados de los 60² (…) que la intromisión ideologizada o sobreideologizada de la política, o de la sociedad a través de la política en las operaciones del Mercado, que habrían creado una crisis fiscal que habría impedido no solo satisfacer las demandas ciudadanas, sino que además habría hecho colapsar al propio mercado y es el origen del conflicto y de la crisis política”. 

Perdón por la intromisión, pero ¿desde cuándo, señor Güell, acontece que pensar ideológicamente es entrometerse, desde cuándo es excesivo, desde cuándo se padece? ¿Dónde ocurre eso? ¿En el papel? ¿En su mente? ¿En la mente de Rockefeller? ¿En varias mentes al mismo tiempo? ¿Dónde ocurre? O se movió muy rápido o nunca estuvo aquí, señor Güell. Contrapregunta del señor Güell: “¿Por qué este modelo logra hacerse hegemónico por lo menos hasta los 2000?”. Síntesis del señor Güell: “Consenso de las élites, necesidad de la sociedad de entrar en una fase de certidumbre menos política y de control del espacio público”. ¿Y desde cuándo es que la certidumbre se alcanza con menos política, desde cuándo el control del espacio público fue una necesidad de la sociedad?

Preciados ojos lectores, la motivación de este texto, es hora de aclararlo, no es ante la persona del señor Güell. Yo no lo conozco ni sé nada de él. Ni él, por supuesto, sabe nada de mí. Mi preocupación es con su “forma” de leer y de representar la Historia; la cual en el único momento en que suena interesante, es cuando menos se atreve a hablar (Corporativismo). Mi preocupación es contra la exhorbitante influencia que esta “forma” tiene sobre eso que ella misma denomina “espacio público”. Pues parece ocurrir que, sin el señor Güell, hoy día no existiría la gratuidad. Como parece ser que, sin el señor Boeninger, no habríamos tenido que descubrir que la educación podía ser gratis. No seríamos eso que el señor Güell ve con tanta vehemencia. Vuelvo a citar: 

“El hecho objetivo de que la élite política, precisamente por los mecanismos de neutralización de la política que tiene la constitución del 80 produjo una oligarquización es decir una clausura ¡sobre sí misma! [las exclamaciones son nuestras] y una relativa inmunidad de la clase política respecto de la representación de la sociedad, es decir, no necesita competir por la representación de la sociedad (…) la disputa política no es una disputa de representación, es una disputa de cuotas al interior del propio mundo de la élite y eso la gente lo percibe y lo percibe como expropiación de la representación. Porque, claro, la gente formada en la lógica del mercado sabe que el cliente tiene la razón porque la demanda del cliente es lo que hace vivir a la empresa, entonces el cliente político dice ‘bueno, por qué, si mi demanda es lo que lo hace vivir a usted, por qué sin embargo ustedes se han apropiado o expropiado este poder que me pertenece a mí, además ustedes me hicieron una promesa, que es básicamente la promesa de la individuación, la promesa del esfuerzo individual… la sociedad dice: ‘yo cumplí esta parte de mi promesa’… 

¿Ah? ¿Ahora, de repente, la promesa también es nuestra? ¡Basta de ese discurso, señor Güell! Basta de tratar a las personas como idiotas, como subsumidas a la “supuesta” relación de conciencia entre DOS individuos. A la comunión Moral de su bienamada élite. Basta de ese supuesto Olimpo de la Racionalidad. Si va a hablar de Democracia como una nube metafísica, constrúyase un invernadero con sus propias manos y coma de él; porque para usufructuar de la gente que trabaja y que, según usted, hubo de contentarse con espasmódicas “sensaciones de justicia”… 

§

Existen pocas cosas que NO han ocurrido en la historia de los países. Una de ellas está pasando hoy en Chile. Dos agudizaciones de la vida social en las que no hay discontinuidad: Octubre18 y Pandemia. Esto lo dice Alfredo Joignant. Para enseguida condimentar con otro elemento: Polaridad de las élites. Ah, pues bien,  ¿qué diantres es “la élite” a la cual tanta racionalidad le entregan estos pensadores progresistas actuales? Dos palabras, señor Güell, a las que usted ya llegó: I.- ὀλίγος (olígos). En italiano: breve adjective; corto adjective; pochi determiner. II.- ἄρχω (árchōn). En italiano: arconte noun it magistrato di molte poleis dell’antica Grecia; governante noun it Chi dirige e fa le leggi in una nazione; sovrano adjective noun it Chi dirige e fa le leggi in una nazione. = Ὀλιγαρχία En italiano: oligarchia noun it sistema di governo imposto da un gruppo ristretto di persone³.

Mientras Elít intenta significar desaliñadamente estos extraordinarios sonidos grecolatinos. Punto. 

Y entonces, ¿qué sucede con el resto de la mortandad? Crecen las relaciones políticas entre los individuos y al mismo tiempo se profundizan sus sentidos de singularidad. En nuestra sociedad hay lucha subjetiva. Hay rechazo frente a los fundamentos educativos del país producto de un suceso elemental: el encuentro no traumático con un otro o una otra Real, diferente; cuando en Chile se nos ha intentado instruir desde imágenes bélicas: Colonización, Guerra de Independencia, Guerra del Pacífico, Guerra de Arauco, Guerra del Salitre, Guerra del Carbón, Guerra Interna, La Guerrilla Literaria, Guerra de Arauco, Estamos en Guerra, Guerra contra el Narco, Guerra Viral, Guerra de Cuotas, Guerra Virtual … 

Las mentes no hipnotizadas de Realidad se preguntan:

¿Cómo hacemos para hablar en plural sin comernos al singular?

Para concluir, ¿qué tiene que ver todo esto con nuestra labor editorial? Muy simple: la editorialidad tiene la responsabilidad de confrontar los discursos hegemónicos a partir de su relación con chilenos y chilenas que utilizan las palabras que han oído y oyen minuto a minuto desde sus nacimientos para hacer de sus pensamientos, pensamientos libres. No artículos de laboratorio social.

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Fuentes

Güell, P. (8 de 9 de 2020). De la desarticulación y la rearticulación social. Tras las líneas. (M. A. Garretón, Entrevistador) UChile Magíster CCSS.

Joignant, A. (23 de 6 de 2020). Del proceso constituyente y post pandemia. Tras las líneas. (M. A. Garretón, Entrevistador) UChile Magíster CCSS.

Notas al final

¹A ver… El 73 se bombardeó la democracia. No es lo mismo. Las Democracias siempre están en Crisis, puesto que, ¿en qué parte de este mundo hay una Democracia que no esté en crisis, al menos donde se supone que las democracias existen?

²Fuentes del señor Güell: Anibal Pinto y la Comisión Trilateral (se le olvida mencionar que la Comisión Trilateral fue fundada por David Rockefeller: El Grupo Bilderberg pero sin Japón).

³ὀλίγος AFI /olíɡos/ /oˈliɣos/ TRANSLITERACIÓN olígos GRAMÁTICA ὀλίγος m., ὀλίγη f., ὀλίγον n.; first/second declension; (oligos) TRADUCCIONES ὀλίγος; ἄρχων TRANSLITERACIÓN árchōn GRAMÁTICA ἄρχων (genitive ἄρχοντος) m, (arkhon) TRADUCCIONES ἄρχων; TRADUCCIONES Ὀλιγαρχία AFI /oligar’kia/ GRAMÁTICA oligarchia f. ( plural oligarchie) oligarchia f (plural oligarchie).