Presencia poética en Folclórica.doc de Alexis Figueroa

En el último lanzamiento y presentación del libro Fragmentos de una biblioteca transparente II (2018), de Alexis Figueroa (Chile, 1956) y Claudio Romo (Chile, 1968), Figueroa destacó su método de trabajo como uno desusado. Junto con Romo, Figueroa recibe conjuntos de imágenes y a partir de ellas Figueroa construye los textos; cada grupo de imágenes está compendiado como fragmentos de varios libros. Fragmentos, trabaja con los conceptos de exploración cultural y fantasía. Post humanismo, sociología de los vegetales, zonas abstractas de la realidad, teología, y más. Se trata de libros sin existencia. Antesalas. Libros capaces de llevar al lector borgeano al Ovum. Me hacen pensar en que en el último tiempo una de las potencias literarias, esa ficción tomándose la realidad, es la atracción de Claudio Romo. Herbolaria memorabile (2021) prosigue esta exploración. Un catálogo imaginario. Figueroa, según Romo, le dio mayor profundidad a sus imágenes con sus textos. Una de las referencias fue Solaris (1968), del escritor polaco Stanislaw Lem. Pero vamos a ese siglo diecinueve donde habitan los espíritus melancólicos dándose cuenta de lo finisecular de su vida y de su cultura, el personaje crepuscular de Alexis Figueroa. Estos personajes quedan en el limbo o parnaso o purgatorio de ese instante cuando la edad se da cuenta de su transcurso. Un reconocimiento de lo indefectible fatal. La presencia del personaje crepuscular es intensa y desatenta de su propia velocidad. Y allí sucede, según yo, algo de lo mejor del proyecto de la escritura de antesala: su pleno despliegue o la creación de su transparencia; mientras que la prevalencia tonal del crepúsculo sobre el personaje construido con plena exclusividad presenta muchas ventajas para el proyecto de la escritura de antesala, pues es capaz de comunicarse sentimentalmente. La melancolía tiene importantes dosis de tristeza y la tristeza es universal, nadie es absolutamente prescindible de su presencia, pero esta universalidad es breve, sucinta al ser procesada por un tamiz, por mutaciones de las formas humano corporales, como es el caso del libro de Figueroa y Romo, o mediante el resalto in extremis hiperrealista o mimético, provocador cuando Alexis lo narra en un personaje en desuso, como él dice; receptivamente, lleva a un nuevo estadio de la situación al mejor proyecto borgeano de Tlön, la respiración del espíritu constitutivo del minotauro.

En Folclórica.doc (2010) se da un mecanismo escritural también muy llamativo. Se descubre y describe, mediante interjecciones propias de una lengua tecnológica o tecnologizada –“túnel ideomático, telescopio difractor” (13)– a los “labriegos en el atardecer” (13). Lo llamativo ocurre –con respecto a la voz poética– cuando ella toma especial distancia para lograr denotar su tonalidad discursiva que no es propia ni exclusivamente de clase ni de género; más bien, se destaca por su atemporalidad y por su apariencia; concretándose su existencia medial en el espacio del texto (en el sentido de medium). El desapego humano es tan efectivo como reticente. En qué modo. En que mientras por un lado la voz poética ha asumido la existencia material-maquinal o técnica o problemática de todo lo viviente (sin explicitar cómo se ha llegado a este estado –es por esta razón, entre otras, que se trata de un libro de poesía y no de narrativa; no tiene esa necesidad, ni aun subyacente), como en el poema Vacas (21):

Oh, tests de Roscharch ambulatorios.
Oh, semifractales de arte op.

Oh, alfombras rústicas
que paseáis entre la alfalfa,
ajeno el día en que os degollarán…

Ganado el viento sobre el campo,
vacas blanquinegras
cubiertas de,
cubiertas de pelaje corto.

Leche y noche en el pellejo,
le dan con palo corto y con el largo
en la panza en el bonete
en el librillo y cuajo.

Luna y noche…
estas máquinas de carne que aquí ves…
estos muss de calcio y carboncillo…
estos poufs de sicodelia sesentera…

Al atardecer regresan lentas al cercado,
mientras la luz leve,
gris,
somera,
desdibuja sus mantillas de ajedrez.
En el silencio
muu…
en el silencio
muu…
mugen. (21-22)

Como leemos, salvo la luz–día (por libre acción), todo lo demás está ceñido, configurado, diseñado, armado, solidificado, encarnizado, de una manera similar a la encarnación cultural del hablante lírico –aquí la reticencia–, quien, pudiendo quedarse en su espiritual medialidad, aterriza sin embargo en Chile, en “El ómnibus” que va de Santiago a Concepción (13) y en el “almuerzo caminero” (14): en el Valle de Chile Central (15).

Si volvemos al autor –Alexis Figueroa– esta mezcla no es extraña en la medida en que Figueroa hace de su observación de la realidad interior y exterior una manera de ejercer la crítica cultural. En efecto, Figueroa es Editor General del periódico NN, impreso y de circulación nacional (Chile). En la Editorial del Nº18, titulada ¿País o Paisaje?, la pregunta central, que al parecer sería la pregunta central de la sociedad chilena actual, gira en torno a la dicotomía individual-común; un antiguo problema filosófico quizás solo comparable al del huevo o la gallina. Esta dicotomía, en el mejor sentido, adquiere profundidad microscópica, pero –en términos estrictos de reflexividad epistémica– adolece del riesgo reduccionista.  Es decir, asume que los individuos serían presas de algo así como: you are you and the others are the others. Thats all. Con el tenebroso agregado del marco normativo pandémico.

Alexis Figueroa ha sido y es una de las mentalidades poéticas chilenas más anticipadas en cuanto a los cambios culturales suscitados en Chile a partir de mediados de la década de 1980 con el advenimiento de la sociedad de consumo, la masificación de la educación académica formal, del acceso a la tecnología y la consolidación del régimen democrático-liberal postdictatorial; su ópera prima, Vírgenes del Sol Inn Cabaret, publicada en 1986, espectaculariza las consecuencias de la Aldea Global (McLuhan, 1962, 1964, 1968) y las ridiculiza en parte con un estilo que Adriana Valdés –a propósito de  Lihn (Chile, 1929–1988), Marín (Chile, 1934–2019) y su personaje Gerardo de Pompier– ha llamado tics redivivos asumidos y mimetizados en un discurso que los pone en evidencia (o happenigcontracultural). Creo, personalmente, que Figueroa supera esa propuesta de Lihn y Marín cuando no ha desatendido en ningún instante su happening del desafío de construir un propio mundo histórico para su propia expresividad poética de anclajes culturales asumidos:

Por un momento me vi dentro de un cuento
te digo, todos mendigos en una cantina
del medioevo en América,
pasando con la cabeza gacha
bajo las sombras de las catedrales,
con la cabeza muy baja mientras los hombres del templo
salían a ofrecer sus tarjetas,
“Vente, vente a visitar nuestro reino,
tómate un crédito para toda la vida”
anunciaban, y después:
“trabaja y revienta feliz porque ahora te encuentras
con un pie en el cielo”.

Por un momento me vi en la escena de un cuento
en una extraña edad media,
y recordé a las personas
que veo caminando al trabajo
en las nacientes mañanas.
Gibados mendigos de harapos y sueños,
penitentes arreados a la catedral del dinero”. (46-47)

Darwin Rodríguez Suazo

Bibliografía
Figueroa, A. (2009). Folclórica.doc. Tomé: Al Aire Libro.
Figueroa, A. (1986). Vírgenes del Sol Inn Cabaret. Concepción: Anibal Pinto.
Figueroa, A., & Romo, C. (2018). Fragmentos de una biblioteca transparente II. Santiago: Erdosain.
–(2021). Herbolaria memorabile. Modena: Logos Edizioni.
Borges, J. L. (2006). Ficciones. Madrid: Alianza Editorial.
Lem, S. (1968). Solaris. Barcelona: Minotauro.
McLuhan, M. (1996). Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. Barcelona: Paidós.
McLuhan, M., & Powers, B. (1995). La Aldea Global. Barcelona: Gedisa.
McLuhan, M. (1962). The Gutemberg Galaxy. Toronto: University of Toronto Press.
Periódico NN [Editorial]. (abril de 2021). ¿País o Paisaje? NN(8), pág. 3.
Valdés, A. (enero-febrero de 1978). Escritura y Silenciamiento. Mensaje (28).
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